
Supuesta fotografía de él. |
El Mokele-Mbembe
Los dinosaurios se extinguieron hace millones de años.
Pero los habitantes de Camerún, en la curva occidental
de África, continúan hablando de una enorme criatura cuadrúpeda
que se parece mucho al brontosaurio.
En realidad, cuando se les muestra un dibujo de un dinosaurio
parecido al brontosaurio y se les pide que lo nombren,
dicen indefectiblemente que es un Mokele-Mbembe.
Se le conoce por varios nombres: mbokalemuembe y mbulu-embembe
en Camerún, nyamala y amali en Gabón, mokele-mbembe
("el que detiene los ríos")
en el Congo... En la República Centroafricana recibe
diversos nombres: los banziris le llaman songo, los bandas,
badigui ("diablo acuático"); en el distrito
de Birao recibe el nombre de guanerú; en Baya se
le llama diba.
También el jago-nini del Congo puede ser el mismo
animal, aunque, según los nativos, se alimenta
de manatíes. |
En el Zambeze medio, entre
Chobe y Kafue, en el suroeste de Zambia, un animal similar
recibe el nombre de isiququmadevu: Es más alto
que un hombre, tiene cabeza de serpiente, cuello largo
y patas de lagarto, y deja un rastro de 1,5 metros de
anchura.
Incluso en Madagascar se han recogido testimonios sobre
un animal semejante.
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¿Existen
aún los Dinosaurios? África
permanece aún como un continente con un excelente
hábitat para los dinosaurios ya que específicamente
en el Congo, hay miles de kilómetros cuadrados
de pantanos impenetrables y densa jungla que no han sido
totalmente explorados.
Las regiones pantanosas del centro de África, casi
inaccesibles y muy poco exploradas, no han sufrido glaciaciones
ni otros grandes cambios ecológicos ni geológicos
desde hace millones de años; no es por consiguiente
demasiado inverosimil la hipótesis de la supervivencia
de una especie de saurópodo.
Por casi 100 años se han recibido reportes desde
lagunas del Congo en África central de la presencia
de un monstruo conocido por los nativos como 'Mokele
Mbembe', el cual se parece a un dinosaurio. Se
reportan variaciones en su longitud que van desde 5 hasta
10 metros, mucho de ello conformado por su larga cola
y muy largo cuello. Su cabeza y cuello son comparadas
a la de una serpiente en algunos casos adornada con una
cresta, pero es mucho más largo que cualquier serpiente
pitón.
Las patas del 'Mokele Mbembe' son
descritas como cortas, con tres uñas visibles
en la parte posterior de la pata, y las huellas de las
pisadas son redondas como de 30 centímetros por
pisada en diámetro. El cuerpo ha sido comparado
con un elefante o un hipopótamo. Se dice que
se alimenta de malombo, una planta tropical trepadora
lechosa y con frutas semejantes a manzanas.
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La leyenda dice que un grupo de pigmeos cazó un
ejemplar y tras comer su carne murieron uno a uno pasado
el tiempo. |
Comportamiento
Vive en zonas pantanosas, donde pasa la mayor parte
del tiempo sumergido; sólo asoma la cabeza para
comer y respirar. Es herbívoro, se alimenta principalmente
del malombo o chocolate de la jungla (Landolphia spp.),
una planta que crece en las orillas de ríos y
lagos y produce grandes frutos parecidos a la nuez.
Es muy agresivoy territorial y suele atacar a los hipopótamos
y cocodrilos, pero no los devora.
Los rumores señalan que emplea la cola para hacer
zozobrar las canoas que caen bajo su radio de acción,
para a continuación matar con saña a sus
ocupantes, pero sin llegar a devorarlos. Se asegura
que el animal vive en las oquedades y cavernas que forma
la arcilla en las márgenes del río.
Se cuenta que en una ocasión un grupo de pigmeos
consiguió matar un mokele-mbembe y que todos
los que comieron su carne murieron.
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Huella del Mokele-Mbembe, se pueden apreciar las marcas
de sus tres uñas y el gran tamaño casi 30
centímetros de diametro. |
Visto por los
científicos
La sospecha de que en algunas apartadas zonas del continente
africano hay un extraño y enorme animal de costumbres
anfibias no es algo reciente. Uno de los grandes exploradores
y cazadores del pasado siglo, Alfred Aloysius Horn,
pudo ver personalmente las pisadas de un desconocido
animal que los indígenas del Camerún llamaban
«Jagonini», que quiere decir «el buceador
gigante». "Las huellas de la bestia eran
del tamaño de unas grandes sartenes, pero con
tres enormes garras", cuenta este traficante y
cazador, que recogió abundantes testimonios entre
los nativos sobre la fiereza de la bestia.
Los primeros relatos autentificados sobre el Mokele-Mbembe
fueron recogidos por el capitán Freiherr von Stein
zu Lausnitz en 1913. Según su información, el animal,
del tamaño de un elefante, era de color pardo grisáceo,
de piel suave y cuello largo y flexible. Se decía que
este extraño monstruo vivía en cuevas subacuáticas barridas
por el río y que cualquier canoa que se atreviese a
acercarse a ellas estaba condenada de antemano. Sin
embargo, se dice que, al menos en una ocasión, una banda
de pigmeos mató a una de estas criaturas y se dio un
banquete con su carne. También se dijo que los que la
habían comido habían enfermado y muerto.
El escritor y naturalista inglés Ivan T. Sanderson
pudo ver en 1932 a esta criatura en una de sus expediciones
por la pantanosa zona del río Mainyu, en el África
ecuatorial occidental. Se encontraba navegando junto
con sus compañeros en una zona inexplorada de
este río, cuando de una cueva cercana surgió
un ruido ensordecedor y, según relata él
mismo, «vimos cómo algo enorme se levantó
frente a nosotros, convirtiendo el agua en espuma».
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La visión duró
apenas unos instantes, pero fue un tiempo suficiente
para que pudiesen apreciar que lo que se había
levantado del agua era «la cabeza negra de un
animal semejante a una enorme foca, aunque mucho más
ancha que larga». Si bien el tamaño de
esta cabeza -única parte del animal que pudieron
contemplar- era del mismo tamaño que la de un
hipopótamo adulto, la forma de la misma no tenía
ningún parecido con la de este mamífero.
Tras esta visión, las dos piraguas que formaban
parte de la expedición se alejaron lo más
rápido posible mientras los indígenas
no cesaban de gritar aterrados: «Mokele-Mbembé».
Hablando más tarde con los nativos de la zona,
todos coincidieron en que en esos parajes vive un terrible
animal, el Mokele; un ser que pese a ser vegetariano
-se alimenta de lianas- es un terrible enemigo de hipopótamos
y cocodrilos que evitan pasar por la zona donde habita
esta temible bestia.
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En 1980, la expedición al río
Likouala-aux-Herbes, en la República del Congo,
de los zoólogos James Powell y Roy P. Mackal
fotografió una pista abierta en la vegetación
por un animal acuático (comenzaba y terminaba
en el río) de unos dos metros de alto, que aparentemente
arrastraba una pesada cola. En 1993, Rory Nugent fotografió
un objeto acuático en el lago Télé,
también en la República del Congo.
En años recientes, observadores occidentales, como el
biólogo Roy Mackal, de la Universidad de Chicago,
organizaron cuatro expediciones a los relativamente
aislados lagos y ríos de Camerún, en busca del escurridizo
animal. Aunque no se capturó ningún ejemplar, fueron
vistos, fotografiados e incluso grabadas sus voces en
cinta magnetofónica, animales no identificados que se
parecen a los relatados por los indígenas.
Desgraciadamente, la situación política del lugar y
su difícil terreno no se prestan a exploraciones improvisadas.
La mayoría de los observadores occidentales están de
acuerdo en que, si un dinosaurio quisiera esconderse,
difícilmente habría podido elegir un lugar mejor.
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Aspecto que tenían los brontosaurios a los que
se asocia al Mokele-Mbembe por las descripciones de aquiellos
que lo vieron. |
Pero tal vez un día, a no
tardar, los impedimentos serán superados y el mundo
sabrá si alberga todavía a un resto superviviente de
su remotísimo pasado.
De acuerdo a Mackal, el biólogo africano Marcelino
Agnagna, dio un detallado reporte de haber visto a Mokele
Mbembe en mayo de 1983 en las aguas superficiales del
remoto lago Tele. Cinco metros de él era visible
sobre el agua.
Una de las últimas exploraciones la realizó
un equipo de once japoneses, entre marzo y abril de
1988, algunos de los cuales habían participado
con anterioridad en otros viajes a la zona. Las marismas
del lago Telle, en la misma región de Likuala,
fue el terreno elegido para realizar la expedición;
numerosos lugareños habían testificado
sobre su contacto directo con el monstruo. Uno de ellos
afirmó haberlo visto entrar en el lago apenas
un mes antes, y otro, un cazador de elefantes llamado
Inmanuel Mongoumelo, dice que lo vio en los ríos
Sanga y Bai, que están conectados con el lago
Telle. Incluso varios de los ancianos de la aldea recuerdan
que, a principios de siglo, una de estas criaturas fue
cazada por los pigmeos de la cercana zona de Oumé.
Los expedicionarios sólo pudieron ver en una
ocasión, un gran objeto negro flotando en el
centro del lago, pero la niebla les impidió observar
más detalles.
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Algunos tipod de varanos pueden tener el cuello alargado. |
Posible
Explicación Científica
Quizás el mokele-mbembe exista de verdad, aunque
podría tratarse de algo mucho más común
y menos espectacular que un dinosaurio. En el grupo de
los reptiles hay, efectivamente, especies que alcanzan
un tamaño descomunal como es el caso del dragón
de Komodo, un varano que, con sus 3 metros de largo, su
cuello alargado y sus poderosas garras, guarda una semejanza
más que pasajera con la criatura de los pantanos
del Likuala. Aunque los varanos son conservadores en cuanto
a su forma y proporciones, su masa corporal varia mucho.
Proporcionalmente, entre la especie más grande
de varano y la más pequeña hay tanta diferencia
como pueda haberla entre un ratón y un elefante.
Ningún otro grupo de vertebrados muestra tanta
variación en masa corporal como estos reptiles
(Pianka 1995), así que la existencia de una forma
realmente enorme en la cuenca del Congo no sería,
ni mucho menos, un absurdo biológico. La mayoría
de los varanos son carnívoros, es cierto, pero
existen dos en Filipinas que se alimentan de vegetales:
Varanus mabitang, un animal que alcanza casi los dos metros
de largo y que, por cierto, es frugívoro, y el
varano de Grey, |
| ligeramente mayor, que complementa
su dieta a base de frutas con caracoles e insectos. ¿Es
posible que existan varanos gigantes aún desconocidos
en Africa central?. Ciertamente es una posibilidad a tener
en cuenta, no en vano, el mismísimo dragón
de Komodo, el lagarto más grande del mundo, no
fue descubierto hasta 1912. |
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